El cartero se equivoca dos veces... y más

Delante de la puerta de mi casa me he encontrado un puñadito de cartas. ¡Qué imagen tan tradicional esa la de la cartera con su ruidosa vespa amarilla y su desarrollado sentido de la orientación! Después de separar con sumo cuidado los recibos del banco, las ofertas de la óptica, los catálogos del Lidl, del Aldi, del Carrefour Express repletos de 2x3 y de delicatessen alemanas, el menú del Telepizza y el folleto de los viajes organizados por el Inserso, en mis manos ha quedado solo un elemento que de momento no iba a reciclar.
Me he quedado mirando el gran tarjetón postal. Una foto bastante artística en blanco y negro con un avión y un piloto de los años de Maricastaña. Lo leo, genial está en inglés, vamos a despertar las neuronas. Las Aerolíneas Escadinavas (intento despiertar también las neuronas que se supone que retienen todos los países con su capital desde el año pasado con Historia de la política contemporanea) me regalan un billete de avión por su sexagésimo aniversario (para los que no les salgan las cuentas, 60 añitos). Fíjate qué bien, ya puedo irme corriendo para Escandinavia...
De repente, me fijo en algo crucial: yo no soy Mr Carl Fernando Hoënig. La cosa se empezaba a parecer a El mundo de Sofía. La calle y el número son correctos, pero... ¿Cambrils? ¿Cómo una postal que se supone que tiene que llegar a Cambrils, llega a Valls, a más de treinta kilómetros de distancia? Tiene un pase que la carta del banco llegue a tu vecino y que después te la devuelva abierta, cosa totalmente normal (hasta cierto punto), pero no me imaginaba que la ineficacia de Correos y Telégrafos del Estado llegase hasta tal punto. Imaginad que hubiese sido una carta con un mensaje de vida o muerte para Mr Carl, un saludo de sus nietos que viven allí, en Escandinavia, o una carta de su amor platónico de esos lares... Cualquier cosa. Qué más le dará al señor funcionario medio adormilado que se confunde con los numeritos de los códigos postales...
Tirar la carta al buzón es como tirar una botella al mar (peor aun, porque este San Juan, a algun gracioso se le ocurrió meter un petardo en el buzón de la plaza mayor de la ciudad...), vete tú a saber si el mensaje llegará a quien corresponda. Espero que la familia Hoënig no esté disfrutando de la lectura de nuestro National Geographic ni que hagan uso de los vales de descuento de la Revista de Procter&Gamble ni que haya hecho lo mismo que yo, escribir mi nombre en el Google a ver si esa persona que da la casualidad que vive en un lugar con las mismas señas es una delincuente perseguida por la ley.
De momento, paso de gastarme mi calderilla en un sello y confiaré en hotmail, que por ahora es más fiable que el mítico Correos español.

5 coses a dir:

Sònia (la del pavuremujadu) ha dit...

Si es que... els carters i carteres de correus... Si això ho fes ma mare, seria una altra cosa, jeje. Ah! Una cosa a favor del funcionari de correus: quan reparteixes cartes, la veritat, nomes te fixes en el nº que posa, no es mira mai la localitat. A més no és culpa del que reparteix, sinò del que arregla les cartes a l'oficina de correus. Buenu wapa segueix escribint cada dia (bueno, sovint, no t'ho ficaré tant difícil) que val la pena lo que fas. Bona nit wapixima !!!Ens veiem al bus? jeje :b

dukebody ha dit...

Probablemente sea el factor humano de Correos el que provoca los fallos.
Date cuenta que la dirección de las cartas se escribe a mano y alguien la tiene que leer, mientras que las direcciones de correo electrónico las maneja un ordenador, que tiene menos tendencia a equivocarse copiando números.

De todas formas, habría que comprobar cuantos correos electrónicos también se pierden por el camino, pues la informática es bastante falible en algunos aspectos, al estar programada por humanos. A mí ya más de uno.

jesus ha dit...

weno, aixó pasa de tant en tant... hi ha cert individu a tortosa anomenat Joan Ortiz Curto que fa poc mes de cinc anys que no rep cartes(o al menys part d'aquestes) ja que a casa meva ens fem un fart de retornar les seves cartes, així que no es cosa de una persona o dues persones, al menys sabem de 4 persones que deuen estar descontentes amb correus

Jesus(tortosa) ha dit...

weno, aixó son coses que passen... sense anar mes lluny, a tortosa, TARRAGONA, hi ha un subjecte anomenat Joan Ortiz Curto que deu ser l'home mes feliç del món, ja que desde fara cosa de cinc o sis anys hem de retornar a correus totes les seves factures de la llum. Així que el millor es empendres totes aquestes coses amb filosofia i fer com diuen a La Cava( qui mire un atlas que busque Deltebre):"au, allà i callar"(o alguna cosa així)

Esther ha dit...

Jejeje... Espero que al tal Joan Ortiz (potser es el pare de la futura reina i duquesa de Montblanc xD, no ho heu pensat?)no li pagueu les factures... Fa falta molta filosofia amb correus, tens raó...
I tu Sònia, ta mare no és de Correus, per tant no la incloeixo en la meva crítica, que jo sé que ella és una cartera molt eficient!!!! Pero la culpa de que la carta arribi a Valls i no pas a Cambrils es humana, perquè mira que confondre el còdi postal 43800 amb el 48050 escrit en ordinador... Si fos escrit a mà, mira, pot passar, però...