51 y los que andó de gatas

Ayer leo en La Vanguardia, en la sección de cumpleaños, que la presentadora televisiva Ana Rosa Quintana cumplía la edad de 51 lustrosos años. Me extrañó. ¿51 años? A juzgar por su cutis en la portada de su revista que a veces encuentro por mi casa, parece que sea una veinteañera, pero no, tiene 51 años.

De repente, un déjà vu, tan de moda en estos momentos, me viene a la cabeza. En los últimos días de visitas al pediatra (¡al pediatra!), con unos catorce años, me acuerdo perfectamente de haber estado ojeando una de esas revistas del papel couché. En la portada, Ana Rosa Quintana: "me siento joven a los 49 años", y en su interior, también en la típica sección de cumpleaños, indicaba que cumplía muchos más, no lo recuerdo con certeza, pero creo que estaba alrededor de 53, la edad de mi madre entonces, y las dos nos reíamos por esa manía de quitarse años, "49 y los que andó de gatas, 49 en cada pata". Es un buen promedio, cumplir solo dos años más en media década. Me pregunto cuantos años tendrá en realidad... Wikipedia apunta que nació en 1956, pero navegando en la red he encontrado que fue azafata de un programa de TVE en 1963...

Bien, mi intención no es convertir este blog en un cotilleo ni un corrillo, ni convertirme yo en Carmen Alcayde desvelando el pasado oculto de esta respetable profesional, pero todo esto me hace reflexionar. Dejando a Ana Rosa Quintana a un lado (es una opción personal querer decir o no la edad de las damas y lo respeto) cumplir años es orgullo, satisfacción, si no los cumples, es que ya no exites, estás en el otro barrio. Más años, más experiencia, más palos que te ha dado la vida, más consejos que puedes dar, más autoridad, más de todo. Además, con lo bien que se conserva Ana Rosa (o la conservan, se entiende que si vives de tu imagen te tienes que cuidar al máximo) confesar tu edad es todo un orgullo. Ahí está la venerable Jane Fonda, ese anuncio de L'Oréal en el que dice que tiene 68 años sorprende, te dan ganas de ir a comprarte cremita para la piel madura sólo para estar la mitad de guapa que ella. Beyoncé también dice tener 25 años (¡!), pero se comenta que en realidad tiene 32...

A lo mejor, el mes que viene, en vez de cumplir los 20 (dejar el uno por el dos no me gusta mucho que digamos), cumplo 18 como este último año... Lo pensaré. O quizá 17...

4 coses a dir:

dukebody ha dit...

Claro que más años son más experiencia, más autoridad, más de todo pero, ¿a ti te gustan los hombres de 50 años?

Entonces pregúntate por qué a la gente no le gusta envejecer.

DescubriendomiestupidezxGlobalización ha dit...

Curiosa esa capacidad que la gente tiene de vivir fuera de las leyes del tiempo y el espacio.

Esther ha dit...

claro que a la gente no le gusta envejecer, tienes toda la razón (me has convencido, jajaja)
pero otra cosa muy diferente es quitarse años. Es como pesar 87 quilos y decir que pesas sólo 54. Simplemente... es engañarse a sí mismos, una no muy buena idea.

P.D. Es verdad. No me gustan los hombres de 50 años, aunque siempre he pensado que Richard Gere y Hugh Grant son una excepción, jajaja
Claro que a mi no me gusta envejecer, pero es lo que hay :)

dukebody ha dit...

No se engañan a sí mismos: ellos saben bien los años que tienen, lo que intentan es engañar a los demás, por vergüenza.

Como el que es un ignorante y trata de eludir cualquier conversación seria para que no se le vea el plumero.